miércoles, 6 de junio de 2012

EL PULSO TURQUESA DE UNA MUJER FRUTAL.

En su bolso de mano guardaba mi beso metido en un frasco de sales. Por la noche, untaba aquél condimento sobre la curva blanca de sus pechos. En sus labios, recibía a la Vía Láctea.
Finalmente, se tocaba y daba buena cuenta del día.