Colocó con cuidado el "sufro de no tenerte a mi lado " junto a otra pregunta que colgaba de un clavo contra la pared. Y cuando llegó la noche, pasó lentamente una enorme cucaracha leyendo: " ¿ Aún me amas ? ".
Así, frente a la ventana, ambos escritos envejecían dándose consejos de espaldas a aquél muro que se iluminaba cada luna llena.